CRÓNICA

 

UN ÚLTIMO SUSPIRO

Un grito de suplicio, alarma al vecino próximo de aquel reformatorio, y un último suspiro enmudece una historia que posiblemente podría haber cambiado en otra oportunidad.

En 1960 se construyó un reformatorio, ubicado en el departamento de Santa Cruz, alguna vez has escuchado de ¿La granja de espejos?, en Bolivia hay una región apartada Ichilo, el primer centro que permitía fortalecer la seguridad ciudadana, donde el viento lleva esperanza a cada recluso que llega e ingresa al lugar, por una causa delictiva.

La policía Boliviana, detenía a los jóvenes que eran encontrados realizando sus fechorías, o podrían representar peligro para la sociedad. Los reclusos menores de edad eran llevados a este sitio apartado; llegar era una travesía complicada se pasaban por lagunas, el lugar donde tener el acceso a servicios básicos era un sueño.

Se escucha un disparo, lo pájaros vuelan despavoridos, internos tiemblan de miedo, lágrimas pasan por sus mejillas moradas, el corazón late a mil por segundos, preguntándose si serían los próximos en tener un destino fatal.

Los rumores dentro de la región eran constantes, planificar un intento de escape era la solución más próxima, aun sabiendo que sería la única oportunidad de su vida, se escucha un disparo dónde el autor de aquella puntería era de la policía.

Gíselle Brunn Sciaroni, activa dirigente de instituciones regionales en las que se destacó por su vocación de servicio, en 1976 se dirigió e inspeccionó en Ichilo, junto con autoridades del departamento de Santa Cruz, lograron evidenciar maltratos, torturas e indicios crueles y cerraron las puertas de aquel reformatorio.

Los reclusos eran tenidos por disposiciones de la Ley de policía de 1882, se basa en detener, durante el tiempo de 12 meses aproximadamente.

Cada recluso lleva una historia con infortunios, diferentes razones por las cuales llegaron a la Granja de Espejos, asociándose con grupos denominados “palomillos”, la policía los detenía y llevaban al reformatorio de menores de edad, porque no había sitio en los recitos carcelarios comunes, donde habitan reclusos mayores de edad y a su vez peligrosos, a consecuencia de delitos graves con condenas por periodos largos.

Amnistía Internacional en 1989 empezó a investigar las denuncias de graves violaciones de derechos humanos, los reclusos eran aproximadamente de 80 a 90 presos, eran forzados a realizar trabajos de agricultura, y la cría de ganados, con el propósito de que salgan con conocimiento de trabajos, a base de ellos ser independientes en sus sustentos, obteniendo la habilidad de trabajo, y de esta forma aportar a la sociedad.

No obstante la fatalidad se aproxima, los reclusos que eran maltratos dentro del recinto, un golpe que quebranta de dolor físico y emocional, destruyendo sueños, y de repente se escucha unos pasos, que se próxima al recluso, el ruido de cada paso a paso acelera el corazón, el sudor frio de miedo de aquel muchacho, con ojos achinados, estura alta, le llamaban el pecas, su nombre Edwin Parada Vaca, fue encontrado consumiendo sustancias ilícitas, sin poder contralar su deseo o ansiedad, su final se acerca, la historia cambiaria en las próximas horas, el policía lo lleva a empujones a la parte trasera, con fuerza en una noche fría, el viento sopla y la soledad se siente, él es obligado a cavar su propia tumba, una vez consumada la tumba, se arrodilla suplicando una oportunidad, y sin temor el policía aprieta el gatillo del arma, apuntando a su víctima, la caída y desenlace fatal, Edwin acaba de fallecer.

En 1990 José corre despavorido, se esconde dentro de la multitud, él había escapado de su casa por maltratos físicos de su padre alcohólico, vivía en el departamento de Cochabamba, pero vino a Santa Cruz de la sierra, buscando un refugio, encontró un trabajo de carretillero en el mercado los pozos, empezó a tener amistades malas, que le enseñaron el oficio de cómo podría robar, el robaba los productos que ofrecían las vendedoras ambulantes en carretilla, cada vez que el camina cerca de ellas, alzaba un producto, como pasta dental, cepillo, jabón, entre otros, y luego las vendía y de esta manera obtenía, ingresos.

Cuando lograba juntar una cierta cantidad de dinero, los policías lo agarraba y detenía, sin embargo él les daba todo su dinero que abría juntando, es por eso que  decidían soltarlo, un día no logro juntar nada, la policía lo detiene y deciden llevarlo a la granja de espejos, y ahí José se rencuentra con un amigo de la calle, planifican huir del lugar, una tarde cuando empieza a anochecer, llega una carreta con materiales de construcción, el día al final llego, se subieron a la carrosa y se camuflaron para salir, pero son descubiertos por los vigilantes, y fueron golpeados brutalmente, hasta llegar a asesinar a un menor de 14 años de edad y su amigo de 15 años.

Al pasar el tiempo las denuncias eran constantes, es por esto que se realizo una inspección judicial; y después de exhumar cuerpos, realizar estudios y la causa de la muerte, se evidencio que no fue muerte natural, sino provocados, siguiendo con la investigación se entrevistó a ex reclusos, y esto a sido presentado al tribunal de justicia, encargados del caso, se cerró la puerta de La Granja de Espejos.

Posteriormente de haber sido cerrada las puertas, en el 2013 se abrió nuevamente los portones con el nombre de Cenvicruz (Centro Nueva Vida Santa Cruz), para acoger a jóvenes, que hayan cometido algún delito, de esta manera puedan ser reinsertados en la sociedad, esa fue la visión del gobernador cruceño, Rubén Costas, y el ministro de Gobierno, Carlos Romero, en ese entonces sellaron un acuerdo.    

 

 

Comentarios